Primero y último

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Silla de confidente en Mérida (México) de mi IG

Fue el primer beso que le dio sabiendo que le quería. Antes vinieron otros muchos pero ninguno tenía ese sabor de la certeza y, si acaso, estaban salpimentados con deseo, ansias, ilusión y ganas.

Éste daba diana en la papila del amor, si es que hay alguna especializada en esa detección -y que complemente las que alertan sobre el dulce, el salado, el ácido y el amargo-; o si acaso se trató de una activación simultánea de todas a la vez, como una traca inabarcable, como si el amor no fuera más que una mezcla más o menos homogénea de todo lo que se puede degustar. Hay veces en que gana lo amargo.

Pausado, detenido, dulce. Un beso que removió todo su cuerpo, ya removido entre sábanas deshechas; que llegó a sus entrañas y regresó a su mente, mientras intentaba mandar órdenes de recolocación inmediata.

“Me ha alegrado verte”, acertó a decir.

Fue el primer beso que le dio sabiendo que le quería. Y que sería justamente el último.

El caso del universo minúsculo

sombreros

Uno de cada cuatro sombreros es una montera (foto de mi iG)

Un medio escrito publica un “estudio” anónimo remitido por profesionales del propio hospital donde se cuestiona la labor de un servicio y pone el foco en la trayectoria del nuevo director de la Unidad de Gestión Clínica.

Valga este “a propósito de un caso” para exponer la realidad con la que nos encontramos en ocasiones en los gabinetes de comunicación, que tenemos que dar respuesta e intentar desmontar algunas informaciones que tienen por un lado todo el atractivo para el periodista del medio de estar delante de un “pelotazo mediático”; y por otro la dificultad de que se enmarcan en lo que podría denominarse medias verdades, que son las más difíciles de clarificar porque no conllevan un no rotundo sino toda una batería de datos, estadísticas y matizaciones que no están al alcance de los no especializados y pueden sonar a humo.

Como ya estoy fuera de esto y no me va nada, voy a comentar con libertad lo que pensé y lo que consulté tal y como leí la noticia (si, una es friki y mira datos a pesar de que no le va nada en esto):

  • Se señala expresamente la llegada de un nuevo director de la Unidad de Gestión Clínica de Cirugía como el detonante de todos los males. Y los denunciantes, anónimos, son de la Unidad de Anestesia. Además, se abunda que son los nuevos procedimientos implementados por éste los que han generado todo lo que se denuncia. Así, sin leer mucho más, ya me suena raro y me da que pensar. Llamadme desconfiada. Quizás una variable a tener en cuenta por la redactora que lo firma podría haber sido que todos todos los sistemas generan resistencia a los cambios, sobre todo si van tendentes a mejorar la eficiencia. Yo habría preguntado al Gabinete de Prensa en primer lugar, y antes de seguir con la pieza, en qué han consistido los cambios implementados en el servicio y de qué manera han afectado al trabajo de los compañeros de Anestesia. Que no estoy diciendo que detrás haya una vocación tan espuria, que igual les mueve sacar a la luz un escándalo mayúsculo, como hacen ver; pero no está de más completar información por este lado, por lo que pudiera pasar. Y porque da la nariz.
  • Unos profesionales de anestesia se ponen a estudiar historias clínicas con fines distintos a su práctica clínica. Otro de los elementos de la noticia que me deja epatada. No sé si es legal (lo preguntaría), si es ético (lo preguntaría). Y como paciente, me pregunto: cuántas personas de las que tienen acceso a mi historia clínica digital y completísima gracias a Diraya (con sus analíticas, sus imágenes radiodiagnósticas, sus episodios de urgencia, de primaria, todo juntito) lo hacen para algo que no sea mejorar su atención para con mi persona. No estoy diciendo que esto invalide totalmente la información que se traslada desde este informe casero pero sí que me da que pensar. Y creo que a la periodista que lo firma también debería haberle ocurrido algo similar.
  • Estudian unos 200 casos repartidos en los años 2013, 2014 y 2015. Y dan datos con una validez estadística mínima (en alguna afirmación se dice que uno de cada dos tienen sepsis cuando se ha abarcado sólo a 33 pacientes). No habla de la complejidad de éstos (entiendo por las complicaciones que se han ido a las 173 “cojointervenciones”), sobre todo cuando se aducen tasas de mortalidad tan altas. Los índices de complejidad de las intervenciones están también perfectamente establecidas y es un dato que, cuanto menos, tendría que haber preguntado a sus fuentes.
  • Cuando veo estos datos, además de cuestionar la validez estadística de este informe, me pregunto ¿cuántas intervenciones se hacen cada año en el Hospital Puerta del Mar? Me voy a la web y, aunque la última memoria está un poco antigua (2011) –por cierto, deberían mantener la sana costumbre de publicar estadísticas– veo que la media de los últimos años estaban en unas 20.000. Si son 3 años, entiendo que estamos hablando, chispa más o menos, de unas 60.000 y los datos del informe anónimo hablan de 173 casos. Como poco, es endeble.
  • Se mide las complicaciones en porcentajes comparados con los casos estudiados  de tal manera que si muere 9 de los 24 que estudian, dicen que la mortalidad es de 1 de cada 3. Todas las estadísticas de morbimortalidad se hacen sobre el total de intervenciones, con lo que la periodista que ha firmado la noticia tendría que haber puesto en relación ésta con los datos globales de actividad. Y de paso, haber comprobado cómo estaban los resultados con las estadísticas nacionales, que están aquí. La media de reingresos en Andalucía (un indicador de complicación en el proceso) está en 7,28%  del total de intervenciones. No sé cómo está el Puerta del Mar
  • Podría seguir hablando de cómo se hace la codificación por parte de documentalistas que no veo yo cambiando casillas, por no hablar de que se trate de un informe anónimmo.

Con estas mimbres resulta tremendamente complejo intentar desactivar noticias de este tipo o, al menos, intentar dar visos de mayor rigor. Que no digo en ningún momento que sean falsas las conclusiones del informe, que probablemente sean verdad en ese minúsculo universo, pero sí puedo asegurar tras leer la noticia que no está abarcada en toda su complejidad.

Lo que hizo el gabinete de prensa fue posibilitar que la periodista hablara con el gerente, con la directora médica y los directores de las Unidades de Gestión Clínicas implicadas, sin que ninguno de los argumentos permeara en su realidad; y también dio esta nota de prensa. Muchas veces, no se puede hacer más porque explicar todo esto es un desgaste para quien sólo ve los titulares.

Lo que une

pots

Pájaros en una playa de Holbox (TC)

Lo que une no es una café a media mañana o llevarme las bolsas del supermercado. Lo que une no es amanecer sin prisas ni programar un fin de semana fuera. Anda ya. Tu teoría hace aguas por todos lados porque nada de lo que incluyes en ese catálogo de acciones por evitar acrecienta más estos lazos, los mismos que te estorban, los mismos que te aprestas a desligar.

Lo que une es que me transmitas tu ternura infinita preparando un regalo a tu princesa. Lo que une son las cervezas a porta gayola y los gazpachos esperando el regreso de un duro día. Lo que une son las risas, el Pali, la copla a voz en grito, las caóticas listas del spotify, los silbidos si hay problemas, la colección de piernas sesteantes, ésa que ya ha desaparecido.

No une lo convencional, lo que tú crees que conforma pareja, cualquier pareja, todas las parejas. Eso es lo de todos y puede llegar a ser monotonía y termina por desunir. Une la amistad, siempre: la manera excepcional o peculiar o de cada uno de ver la realidad juntos, aunque sea a cachos, aunque no sea siempre, o -gracias a Dios-, porque no siempre es siempre. Une las cosas que nos hacen sonreír y nos las contamos, las que duelen y nos la contamos, los entresijos por los que nos hacernos partícipe el uno de las cosas del otro, también de los demonios. Une lo que somos juntos el tiempo en que decidamos juntarnos para lo que quiera que decidamos juntarnos. Y el sexo si es con piel. Y los besos en la espalda. Y las apoplejías con las conversaciones sobre lo que une.

Ni siquiera une ir cogidos de la mano. Ni los cepillos de dientes, que duran un segundo en estar en el cubo de la basura. Ni “mis” gafas sobre el escritorio. Te has empeñado en huir de lo que une bajo una premisa errónea, porque mientras fintabas lo que no significa nada se fueron tejiendo otras redes; pero es que ¿sabes? ésas son inevitables, por muchas barreras que se pongan. La buena noticia es que se han deshecho ya.

Porque frente a todo eso que une, o que unía, hay más cosas que desunen, o que han desunido: esa agonía de evitar lo que une, esa alerta constante que te hace vivir como en un campo de minas, ese bloqueo que impide sola, simplemente estar. Desune no creer, no querer, no vivir, no apostar, no valorar la generosidad de estar ahí -apostando, viviendo, creyendo-. Desune sentir que todo eso no te merece la pena.

Exit

jacas

Cuando las jacas. (De mi instagram)

Ha habido un referéndum.

Unipersonal.

Con un sí que es un no

Leave. Un exit

que no estaba en las encuestas

imprevisto

decepcionante.

El pueblo ha decidido

da igual por qué margen ajustado.

Y a este lado, los jefes de estado

de las tripas, del coco, del corazón,

se han reunido de urgencia

y han concluido “po vale”.

Y no hay tertulias que analicen los por qué

ni artículos a los que invocar para la disolución

ni siquiera mecanismos para el cómo.

No hay respuesta al “y ahora qué”

porque no se puede disolver lo que no existía

ni siquiera la promesa de lo que pudo ser.

Ha habido un referéndum.

Unipersonal.

Y google, esta vez, no ha alertado de búsquedas masivas

a destiempo

“¿qué es una relación?”

“¿es esto una relación? ¿acaso?”.

El pueblo ha decidido

Y el pueblo es sabio, libre

Un sí que es un no

Pudiera haber sido remain

Pero ha salido leave.

Y no importa por qué margen ajustado.

Exit

 

Allende las sábanas

2015-11-27 14.57.38

Marcando espacios

No me jures amor eterno. No lo necesito, no lo quiero, no me lo creo. No desgranes a mi lado todos los minutos, ni hables en futuro, siempre imperfecto. Pero no lo enfrentes levantando un muro inexpugnable que nos separe aún más de lo que lo estábamos cuando aún no nos conocíamos, ni bíblica, ni siquiera literalmente.

No te comprometas si no quieres. Yo aún no sé si lo quiero. Aún no sé qué quiero. Pero no prevengas también mis incertidumbres señalando de rojos miles de líneas, reduciendo el espacio, el tiempo, las palabras que podemos poner en común. Unilateralmente.

No te equivoques, no. No comprometerse no es ser arisco, cortante, defensivo; no comprometerse no es cercenar, no es evitar, no es fintar infinitamente. Porque saber de ti no es más que eso, amigo, saber de ti; porque intentar llevar confidencias más allá de la almohada no es más que eso, amigo, seguir charlando en torno a un café. No son cepillos de dientes sobre el lavabo ni gayumbos en la cesta de la ropa sucia…

No voy a renunciar a la complicidad, a la chispa, a la naturalidad allende las sábanas. Sin que eso conlleve listas de la compra. No voy a poner fronteras ni voy a autocensurarme si quiero preguntarte sobre aquel problema que me contaste. No tienes que sentirte incómodo con ese interés por ti, y si lo haces, es que no entiendes nada, chaval, porque estar pendiente no es más que empatía, cariño. Somos personas, amigos, amantes; amantes, amigos, personas. Y no pienso desprenderme de ninguna de esas pieles.

Y, te confieso, hasta ahora lo he hecho: he dejado el teléfono justo cuando iba a mandar ese “qué tal”. Y me he llegado a sentir ridícula si alguna vez ha salido. Tus monosílabos son un parapeto tan evidente como tu locuacidad en otros momentos. Y esto no va así. Porque si no me siento cómoda, no soy feliz; si no me siento libre, no soy feliz; si no tengo iniciativa, no soy feliz. Y se trata de ser feliz. Y de ser yo.

Así que no jures amor eterno, no te comprometas, no hables en futuro, siempre imperfecto, ni en plural, pero deja la defensa siciliana, afloja los reveses, relaja. Si al follamigo le quitas el amigo, la ecuación se limita a un silbido, a un momento sin alma, prosaico, fugaz. Si no es bilateral hay uno que pierde. Y ya no voy a ser yo.

En silencio

2015-11-23 23.00.23-2Si ya no están, si ya probablemente ni son. Si ya las complicidades no surgen, se encorsetan, ni las confidencias fluyen, ni la vida se comparte. Si ya ha cambiado tu imagen y te miran desconfiados, si las conversaciones no son contigo sino de ti, si aquello que tu protegías de todo, convencida de que era una parte fundamental de tu vida, hoy lo desprecian sin mas. No queda más que asumirlo, en silencio; retirarte, en silencio; pasar página, en silencio. Con el regusto, una vez más, de haberte equivocado; de apostar más fuerte de lo que probablemente deberías; de confiar más férreamente de lo que probablemente deberías…. Pero te dibujaron así.

Duele, claro que duele, más por lo que has dejado en el camino, en esta apuesta que sólo tú veías y en la que solo tu has perdido, que por lo que signifique de pérdida ahora. La vida es así, ya lo sabes, aunque no lo aprendas ni a palos.

 

Las chicas listas leen libros

chicas listas

Cartel fotografiado en una librería que me encanta: Nollegiu en Poblenou

No son todas las que me gustaría pero no ha sido un mal año en cuanto a lecturas. He afianzado mi pasión por la novela negra: mexicana, cubana, irlandesa, americana, italiana, patria. Me fascinó la trilogía de César Pérez Gellida “Versos, canciones y trocitos de carne”, también me adentré en la de Dolores Redondo, que me atrapó pero me dejó gusto desigual. Descubrí que la novela negra, si es mexicana, es más negra, de la mano de Elmer Mendoza, de Hilario Peña, de BEF, de Rafael Bernal.

Me fasciné con la crónica periodística -certera, aguda- de El desmoronamiento, un libro imprescindible para entender la crisis actual; y me deleité con cada palabra de Chaves Nogales y el personaje, pinturero y cabal, de Belmonte.

Con Tinísima y El hombre que amaba a los perros (la que más tiempo me ha llevado), me trasladé a un México especial, en ebullición, rebelde y revolucionario para aprender más de su historia y entender mejor el presente.

He intentado usar el hashtag #lecturastaite2015 y #taitelee2015 para tenerlos todos controlados, pero hoy, al hacer este recuento, veo que no lo he cumplido como debiera. Me plantearé este año usar pinterest, además de instagram, con el hashtag #taitelee2016. Aquí abajo los tenéis, de todos modos, aunque igual se escapa alguno…